Despicable funnel – Embudo despreciable

William Herrera, El Dia:

Funnel Law perfected

The MAS government has perfected the Funnel Law: broad, condescending and relaxed for the ruling party and strict and rigorous for the opponents. And as a sample is enough a button, the former president Jeanine Áñez governed a year and is deprived of her freedom in a jail in the city of La Paz, as if she were a vulgar criminal, who would not have done otherwise during those 12 months to dedicate to crime. On the other hand, Evo Morales ruled for 14 years and has been able to commit (as in fact he has committed) very serious criminal acts and he is free and reigning (ruling) behind the throne. A couple of Santa Cruz citizens burned some amphorae and are in custody about to undergo an abbreviated procedure, while those who burned 64 Pumakatari buses in La Paz, and committed the 2019 mega-fraud, were amnestied and pardoned.

In general, the gross acts of corruption show two types of investigations and judicial processes: a) when the “confessed” perpetrator is part of the ranks of the government receives a treatment and, therefore, there will be a certain result; and b) when the alleged perpetrator is from the ranks of the opposition, he receives a very different one. For the corrupt in the opposition, there is no due process, judicial guarantees, International Agreements and Treaties, and with some exceptions, all end up in jail or fugitives due to lack of procedural guarantees. On the other hand, the corrupt members of the ruling party not only receive protection and when they find them flagrant they have privileged deals, but they have often left on the shoulders of the Plurinational Legislative Assembly.

The discriminatory treatment is pathetic from the first moment of the complaint. Most of the criminal acts, derived from the abuse of power, are rejected, or when they manage to enter the penal system, those complaints put them in the “freezer” for some time and they end up dying of judicial starvation. The criminal prosecution bodies, on the other hand, are selective and efficient when conducting an investigation against opponents.

The judicial processes will conclude and establish certain criminal responsibilities depending on who the author or authors are. This particularity will be decisive for the repressive apparatus of the State to function in a certain way or, simply, to stop working. In fact, the machinery of the State waits well oiled and is very efficient when it comes to repressing criminal acts against citizens far from power.

There is another category of cases where it is investigated but not to clarify but to obscure and deviate the historical truth of the criminal act. There are many examples, in this sense, such as the historical cases of Chaparina, La Calancha, the process of Leopoldo Fernández. In the terrorism-separatism case, not only has the extrajudicial execution of three foreign citizens that occurred on April 16, 2009 at the Hotel Las Américas in Santa Cruz not been investigated, but a group of citizens who fought for autonomy were accused. This human hunt was not simply a police act, but a duly planned political act, which has become a crime against humanity and indefeasible, the responsibility or responsibilities of which have yet to be established.

The Law of the funnel, which works perfectly, makes itself felt not only in minor cases. In the constitutional court, the appeals raised by the opponents are also rejected, on the other hand, those who join the ruling party leave favorable and in record time. The monstrous constitutional ruling 0084/2017 of November 28, not only sought to constitutionalize the indefinite reelection of former rulers, but also to make violating the Constitution a human right.

All this behavior and selective treatment is due to the political control of the judicial body, interference that has generated a huge crisis throughout the system. This crisis distorts investigations, judicial processes and the constitutional system, generating systematic legal and citizen insecurity, which ends up fostering impunity and the feeling of anxiety among citizens.

*Jurist and author of several books.

Ley del embudo perfeccionada

El gobierno del MAS ha perfeccionado la Ley del embudo: ancha, condescendiente y relajada para los oficialista y estricta y rigurosa para los opositores. Y como de muestra basta un botón, la ex mandataria Jeanine Áñez gobernó un año y se encuentra privada de su libertad en una cárcel de la ciudad de La Paz, como si se tratase de una vulgar delincuente, que no habría hecho otra cosa durante esos 12 meses que dedicarse a delinquir. En cambio, Evo Morales gobernó 14 años y ha podido cometer (como de hecho ha cometido) hechos delictivos gravísimos y se encuentra libre y reinando (gobernando) detrás del trono. Un par de ciudadanos cruceños quemaron unas ánforas y se encuentran detenidos a punto de someterse a un procedimiento abreviado, mientras que los que quemaron 64 buses Pumakatari en La Paz, y cometieron el megafraude de 2019, fueron amnistiados e indultados.

En general, los groseros hechos de corrupción evidencian dos tipos de investigaciones y de procesos judiciales: a) cuando el autor “confeso” forma parte de las filas del gobierno recibe un trato y, por tanto, habrá un determinado resultado; y b) cuando el presunto autor es de las filas de la oposición, recibe otro muy distinto. Para los corruptos de la oposición no existen el debido proceso, las garantías judiciales, los Convenios y Tratados Internacionales, y salvo algunas excepciones, todos terminan en la cárcel o prófugos por falta de garantías procesales. En cambio, los corruptos del oficialismo no sólo reciben protección y cuando los encuentran flagrantes tienen tratos privilegiados, sino que muchas veces han salido en hombros de la Asamblea Legislativa Plurinacional.

El tratamiento discriminatorio es patético desde el primer momento de la denuncia. La mayoría de los hechos delictivos, derivados del abuso de poder, son rechazados, o cuando logran ingresar al sistema penal, esas denuncias las ponen en la “congeladora” por algún tiempo y terminan muriéndose por inanición judicial. Los órganos de persecución penal, en cambio, son selectivos y eficientes a la hora de realizar una investigación en contra de los opositores.

Los procesos judiciales concluirán y establecerán unas determinadas responsabilidades penales dependiendo de quién sea el autor o autores. Esta particularidad será determinante para que el aparato represivo del Estado funcione de una determinada forma o, simplemente, deje de funcionar. En realidad la maquinaria del Estado espera bien aceitada y es muy eficiente cuando se trata de reprimir hechos delictivos en contra de ciudadanos alejados del poder.

Hay otra categoría de casos donde se investiga pero no para esclarecer sino para oscurecer y desviar la verdad histórica del hecho criminal. Existen muchos ejemplos, en este sentido, como los históricos casos Chaparina, La Calancha, el proceso a Leopoldo Fernández. En el caso terrorismo-separatismo no solo que no se ha investigado la ejecución extrajudicial de tres ciudadanos extranjeros sucedida el 16 de abril de 2009 en el Hotel Las Américas de Santa Cruz, sino que se acusó a un grupo de ciudadanos que lucharon por la autonomía. Esta cacería humana no fue un hecho simplemente policial, sino un hecho político debidamente planificado, que se ha convertido en un delito de lesa humanidad e imprescriptible, cuya responsabilidad o responsabilidades falta establecer.

La Ley del embudo, que funciona a la perfección, se hace sentir no sólo en casos menores. En el tribunal constitucional los recursos que plantean los opositores son igualmente rechazados, en cambio, los que ingresan del oficialismo salen favorables y en tiempo récord. La monstruosa sentencia constitucional 0084/2017 de 28 de noviembre, no solo buscaba constitucionalizar la reelección indefinida de los ex gobernantes, sino también que vulnerar la Constitución sea un derecho humano.

Todo este comportamiento y trato selectivo se debe al control político del órgano judicial, intromisión que ha generado una crisis descomunal en todo el sistema. Esta crisis distorsiona las investigaciones, los procesos judiciales y el sistema constitucional, generando una sistemática inseguridad jurídica y ciudadana, que termina fomentando la impunidad y la sensación de zozobra en la ciudadanía.

*Jurista y autor de varios libros.

https://www.eldia.com.bo/index.php?c=OPINION&articulo=Ley-del-embudo-perfeccionada&cat=162&pla=3&id_articulo=329488

FREE THEM !!!!

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