Impacto Covid-19

Editorial, El Deber:

What six months of pandemic leave in Bolivia

Six months after the arrival of the coronavirus in Bolivia, it is time to take stock that allows us to become aware of the footprint that this pandemic has left among Bolivians.

Such a hard blow reveals the weaknesses not only of the health system, but of the entire public apparatus that supports the country, revealing serious deficiencies that are not current, but have been dragging on because they were successively postponed for decades.

The first problem is evident in the shortcomings of the health system. Even before the pandemic, there was frequent talk about the lack of jobs and infrastructure, but only those who went to the public system felt it.

The coronavirus revealed the lack of beds, intensive care units, staff jobs, biosafety material, medicines and much more, because hospitals were never in the priority of the political class. They successively used the issue as a political banner, but failed to keep promises.

The pandemic showed that the reality of homes was not as it was painted in the previous government, when they said that everyone lived better, that the national economy was shielded and that millions had stopped being poor. Even the unemployment figures hid that much of it (70%) was precarious because it was informal. The confinement revealed hundreds or thousands of empty pots, which were often filled with water and some vegetables because meat was a privilege. The bonds helped, but were only a palliative in a country where unemployment is soaring as a result of the lack of liquidity in recent months.

Management of the pandemic was uneven. Not all regions were well coordinated. There was instability both in the Ministry of Health and in several departmental headquarters. The mayoralties showed their poverty due to the TGN’s lack of resources and the lack of movement in the economy. Six months later, the shortages continue and the lack of teamwork does not always privilege the population. At election time, the search for votes is the priority of the national and sub-national political class.

In the political balance, Covid-19 also leaves a high bill, because unfortunately there was a lack of efficiency and also corruption. Good intentions were tainted. And that will not be removed as long as there is no process and punishment for those responsible. A great deficit has been the lack of tests to test infections and the effect of this deficiency is reflected in the incongruity between the number of deaths and the number of official cases of Covid-19.

Six months after the pandemic and despite the health sector being equipped, the large state debt with hospitals and medical centers still persists. The jobs for the health personnel are not yet final, the equipment is still awaited in the hospitals and the remedies are still lacking. In sum, the poor, those who do not have private insurance or the money to pay for care, continue to be the most affected by serious shortcomings.

Six months have passed and life has changed in Bolivia. It is a long time and a lot of water has flowed under the bridge. The population has endured the problems and will surely not tolerate that, when the emergency passes and the vaccine arrives, the health system will be abandoned again. That the pandemic is of some use.

Lo que dejan seis meses de pandemia en Bolivia

A seis meses de la llegada del coronavirus a Bolivia, es tiempo de hacer un balance que permita tomar conciencia de la huella que ha dejado esta pandemia entre los bolivianos.

Un golpe tan duro deja ver las flaquezas no solo del sistema de salud, sino de todo el aparato público que sostiene al país, poniendo en evidencia graves deficiencias que no son de ahora, sino que se vienen arrastrando porque fueron postergadas sucesivamente durante décadas.

El primer problema es evidente en las carencias del sistema de salud. Hasta antes de la pandemia se hablaba con frecuencia de la falta de ítems y de infraestructura, pero solo lo sentían los que acudían al sistema público. 

El coronavirus dejó ver la falta de camas, de unidades de terapia intensiva, de ítems para el personal, de material de bioseguridad, de medicamentos y de mucho más,porque los hospitales nunca estuvieron en la prioridad de la clase política. Sucesivamente usaron el tema como bandera política, pero incumplieron las promesas.

La pandemia dejó ver que la realidad de los hogares no era como la pintaban en el anterior gobierno, cuando decían que todos vivían mejor, que la economía nacional estaba blindada y que millones habían dejado de ser pobres. Incluso en las cifras de desempleo se escondía que gran parte de éste (un 70%) era precario porque era informal. El confinamiento dejó ver cientos o miles de ollas vacías, que muchas veces se llenaban de agua y alguna verdura porque la carne era un privilegio. Los bonos ayudaron, pero solo fueron un paliativo en un país donde el desempleo se agiganta como efecto de la falta de liquidez de los últimos meses.

El manejo de la pandemia fue dispar. No en todas las regiones hubo una buena coordinación. Hubo inestabilidad tanto en el Ministerio de Salud como en varios Sedes departamentales. Las alcaldías hicieron ver su pobreza por la falta de recursos del TGN y la falta de movimiento en la economía. A seis meses, las carencias continúan y la falta de trabajo de equipo no siempre privilegia a la población, en tiempo electoral, la búsqueda de votos es la prioridad de la clase política nacional y subnacional.

En el balance político, el Covid-19 también deja una alta factura, porque lamentablemente hubo falta de eficiencia y también corrupción. Las buenas intenciones quedaron manchadas. Y eso no se quitará en tanto no haya proceso y castigo para los responsables. Un gran déficit ha sido la falta de pruebas para testear los contagios y el efecto de esta deficiencia se refleja en la incongruencia entre el número de fallecimientos y el número de casos oficiales de Covid-19.

A seis meses de la pandemia y a pesar de que se ha equipado al sector salud, aún persiste la gran deuda estatal con los hospitales y centros médicos. Aún no son definitivos los ítems para el personal de salud, aún se espera el equipamiento en los nosocomios y los remedios siguen faltando. En suma, los pobres, los que no tienen seguros particulares ni el dinero para pagar por atención, siguen siendo los más afectados por las graves falencias.

Han pasado seis meses y la vida ha cambiado en Bolivia. Es mucho tiempo y ha corrido mucha agua bajo el puente. La población ha soportado los problemas y seguramente no va a tolerar que, cuando pase la emergencia y llegue la vacuna, el sistema sanitario vuelva a quedar en el abandono. Que de algo sirva la pandemia.

https://eldeber.com.bo/opinion/lo-que-dejan-seis-meses-de-pandemia-en-bolivia_200141

Abecor Sep/4/2020

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